Había una vez un hombre llamado Miguel de Cervantes que
vivía en una ciudad llamada Sevilla en la época del Siglo XVI, Cervantes se
levantó un día y cuando fue bajando las escaleras de la posada donde vivía para
ir a desayunar se tropezó y se cayó por ellas quedando inconsciente, de pronto
se levantó actuando normal y corriente y fue su sorpresa la que al salir de
aquella posada se percató de que estaba rodeado de casas muy grandes con muchas
ventanas y puertas, había muchos coches y personas que vestían un poco raro a
lo que él pensó que no sabía lo que había pasado, donde se encontraba y porque
las personas vestían con un atuendo muy raro o era él el que vestía raro. Empezó
a pasear por esa Sevilla tan moderna la cual se fijó en que no había playa y
confundido le pregunto a un hombre.
-
¿dónde estaba la playa?
El hombre lo miraba con cara de loco y le dijo:
-
Caballero aquí no
hay ninguna playa, usted debe de ver a un médico diciendo que donde está la
playa, usted se encuentra en Sevilla y aquí no hay ni hubo playa.
Cervantes siguió
su recorrido y se fijó en la giralda tal y como la recordaba y un poco cambiada
pero vio que el Giraldillo seguía en su sitio, siguiendo su paseo se fijó en
que no había murallas y que tampoco estaba la Cárcel en la que él había estado
y entonces miro una estatua de él un poco pequeña y se dijo para él:
-
Por qué una
estatua tan pequeña con lo que él había escrito y hecho, y donde se habían
llevado la cárcel.
De
pronto Cervantes vio que estaba en una época que no era la suya y al saberlo se
preguntaba cómo podía volver a su época, esa época en la que había playa, en la
que existía las murallas y en la que la gente vestía de la misma manera que él,
llegó a la posada y decidió darse un baño para relajarse y poder pensar normal,
se llevó dentro de la bañera dos horas ya que se había quedado dormido y al
salir se resbalo y se golpeó la cabeza con el lavabo, debido a la caída quedó
inconsciente de nuevo y cuando se levantó un poco mareado y exhausto miro a su
alrededor y se encontraba al pie de la escalera y todo golpeado se levantó del
suelo, salió a la calle y miro a su alrededor viendo que estaba de nuevo en su
época y que alegría le dio ver que solo había sido un sueño debido al golpe.

